Dice el diccionario de la Real Academia de la Lengua que recular es la acción de retroceder, ceder en una opinión o postura, o ir hacia atrás. Y este parece ser el único camino que le queda al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, con la guerra que le armó a Irán.
Muy arrepentido debe estar y con toda la intención de desistir de un conflicto al que llegó “por sus propias pistolas” y tal vez empujado por Israel. A pesar de que sus principales asesores militares le aconsejaron que no lo hiciera, que la directora Nacional de Inteligencia dijera en público que Irán no era una amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos y que el propio presidente asegurará, despues de los bombardeos de hace unos meses, que habían destruido toda la capacidad nuclear del regimen islámico, el mismisimo Trump tomo la decisión y empezó el ataque el 28 de febrero.
Inicialmente dijo que era una operación relámpago. Le vendieron la idea que si acababa con la cúpula Irani el gobierno se vendría abajo y el pueblo se sublevaría. Pero nada de eso ocurrió. Por el contrario con el pasar de los días, la respuesta del contrincante complicó el panorama y llevó a la sensación general que el asunto se “había salido de control”
Y tal parece que es cierto. Trump varias veces se declaró como triunfador. Dijo que habían acabado con todo. Que el poder militar enemigo estaba destruido. Que no tenían donde más atacar. Pero la realidad ha mostrado otra cosa muy diferente. Irán sigue golpeando a varios países del golfo. Sus misiles y mortíferos drones han causado grandes daños y destrozos. Hay quienes aseguran que las bases militares de Estados Unidos en el medio Oriente han pagado las consecuencias por la osadía de un presidente que desconoció la realidad y poder de quienes tenía al frente.
Trump dijo que él acababa la guerra cuando quisiera y los iraníes respondieron que no era cierto y que la decisión final solo la tendrían ellos y al parecer otra vez los hechos parecen darles la razón. Cerraron el Estrecho de Ormuz y tienen los precios del petróleo y la gasolina por las nubes, y con esto la economía mundial está al borde del colapso.
Las continuas amenazas de Trump no los han frenado. Ha pasado más de un mes del inicio de la guerra y el panorama cada vez luce más complicado. Los iraníes lo han dejado claro y no tienen que ocultarlo, es más lo gritan a los cuatro vientos: su estrategia y mayor virtud debe ser aguantar, soportar y desgastar a las fuerzas israelíes y norteamericanas. ¡Aquí está la clave!
Cuando Trump habló de acabar todo en dos semanas, ellos respondieron que están preparados para soportar una guerra de seis meses. Ante las posibilidades de una operación terrestre manejada en medios de los Estados Unidos inmediatamente sentenciaron que los estaban esperando y que se prepararan para regresar a su tierra en ataúdes y envueltos en la bandera de su país.
Trump, que hoy dice una cosa y mañana otra, ha dejado entrever que podría retirarse de la zona de combate y dejar que los países europeos se encarguen de reabrir el Estrecho de Ormuz (son los que más necesitan del petróleo de la zona) pero nadie tiene la certeza de que será lo que finalmente hará.
En su discurso al país, durante la semana santa, para hablar de la guerra, cuando todos esperaban que hiciera un gran anuncio, se dedicó a repetir lo que ha publicado en sus redes sociales y a decir que iban a seguir atacando con fuerza incluso hasta amenazando con que “los vamos a regresar a la edad de piedra que es donde pertenecen”
Pero la verdad es que a Trump ya casi nadie le cree. Casi el 70 % del país está en contra de la guerra. Su nivel de aceptación es el peor de la historia y el fantasma de Epstein y de la posibilidad de una gran recesión mundial seguro no lo dejan dormir.
El mundo está viviendo una terrible pesadilla donde los muertos se cuentan por miles, cada uno tiene su verdad, la manipulación está a flor de piel, y en medio de todo esto la gente que no busco la guerra, no está de acuerdo con ella pero sufre en carne propia las terribles consecuencias.
Por eso no hay que creer todo lo que se escucha ni todo lo que se ve porque una cosa le pueden decir pero otra muy diferente está ocurriendo y otra es la que usted está viviendo.
El Presidente Donald Trump durante su alocución del 1 de abril del 2026
Crédito: The White House
¿A qué “juega” el presidente Trump?
Publicado por Contacto Total el 02 Abr 2026
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