Con las elecciones del 3 de noviembre a la vuelta de la esquina, los votantes de Arizona estamos tratando de entender qué significan las propuestas que aparecen en nuestras boletas. Algunas parecen beneficiosas a primera vista, pero sus consecuencias podrían ser muy distintas. Muchas de las propuestas me preocupan, pero las que más me hacen ruido son las Propuestas 144 y 320, porque podrían afectar dos cosas fundamentales para nuestras comunidades: nuestro derecho a participar en las elecciones y la educación de nuestros hijos. La Propuesta 144 plantea cambios que podrían complicar la forma en que votamos. Y pone en peligro la votación por correo. En Arizona, votar por correo forma parte de nuestra vida cotidiana. Por años, ha permitido que millones de arizonenses participen en las elecciones sin tener que preocuparse por desatender sus responsabilidades laborales, familiares y personales. Asimismo, el voto por correo es muy utilizado por adultos mayores y personas con discapacidades para quienes se les pudiera complicar acudir en persona a las casillas. En las elecciones generales de 2024, tres de cada cuatro votantes emitieron su voto por correo. Arizona ya cuenta con medidas para verificar la identidad de los votantes. Para participar en las elecciones estatales y locales, debemos comprobar nuestra ciudadanía al registrarnos, y cuando votamos por correo, las autoridades electorales comparan nuestra firma con la que tienen registrada. Sin embargo, la Propuesta 144 exigiría presentar una identificación oficial en cada elección, incluso al votar por correo, sin explicar cómo funcionaría. ¿Qué pasará con los adultos mayores, las personas con discapacidad o quienes trabajan largas jornadas y dependen del voto por correo? No deberíamos tener que elegir entre la seguridad de nuestras elecciones y la posibilidad de participar en ellas. Ambas son importantes y pueden coexistir. La Propuesta 320 también plantea una pregunta fundamental: ¿qué necesitan realmente nuestros estudiantes para tener éxito? Como mamá de un estudiante de la escuela pública, sé que la educación de nuestros hijos depende de mucho más que de lo que sucede dentro de un salón de clases. Esta propuesta exigiría que determinados distritos escolares destinen al menos el 60% de sus gastos operativos a la enseñanza directa; cuando en 2025 el promedio estatal fue de apenas el 52.1%. No proporcionaría recursos adicionales a nuestras escuelas. En cambio, para cumplir con este requisito, algunos distritos podrían verse obligados a recortar recursos destinados a servicios como la consejería, la enfermería, el transporte escolar y el mantenimiento de los edificios. Esos servicios no son gastos innecesarios: son parte de lo que permite que nuestros hijos aprendan. Además, los distritos que no cumplan con este requisito podrían perder determinados fondos estatales. Las escuelas con dificultades económicas podrían enfrentar problemas aún mayores. Imponer nuevas restricciones presupuestarias sin asignar más recursos no resuelve los desafíos que enfrentan nuestras escuelas. Nuestras familias necesitan soluciones que respondan a sus necesidades reales, no nuevas reglas que compliquen nuestra participación electoral o presionen aún más a nuestras escuelas públicas. Nuestro voto cuenta y tiene consecuencias que pueden sentirse durante muchos años. Por eso, antes de votar, debemos mirar más allá de las promesas, informarnos y pensar en el Arizona que queremos construir para nuestros hijos y las futuras generaciones. Para más información sobre estas propuestas, visita Willofthepeopleaz.com.
Arizona merece mejores soluciones: lo que está en juego con las Propuestas 144 y 320. Artículo de opinión
Por: Por Raquel Terán, directora de Proyecto Progreso | 28 octubre 2026
Inagen creada con IA, representando las propuestas 144 y 320
Crédito: Gemini IA